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Política Internacional

Bolivia en un punto de inflexión

Por Máximo Hoch - 21 de junio de 2026
Bolivia en un punto de inflexión

En las últimas semanas hubo numerosas protestas y bloqueos de rutas por toda Bolivia, en las cuales se pidió un fin a la austeridad impuesta por el gobierno de Paz y hasta cierto punto incluso pidiendo su renuncia.

Estas manifestaciones, que están principalmente impulsadas por la Central obrera boliviana (COB) y simpatizantes del expresidente Evo Morales, comenzaron como un rechazo a un proyecto de ley impulsado de reforma agraria impulsada por el gobierno pero que rápidamente escalaron a un rechazo general a las políticas de austeridad como la quita de subsidios a la gasolina.

El epicentro de las protestas se da principalmente en los departamentos de Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, siendo este último el que más está sufriendo de bloqueos de ciudades y caminos. Tal es la magnitud de los bloqueos que a pesar de los accionares de la policía, todavía estos fueron incapaces de desbloquear varias de las carreteras que rodean La Paz y el Alto.

Evo Morales

Aunque Evo Morales ya no ocupa cargos públicos ni controla el Movimiento al Socialismo (MAS), el expresidente volvió a convertirse en una figura central dentro de la crisis política que atraviesa Bolivia. Desde el departamento de Cochabamba, Morales respaldó las protestas y bloqueos que desde hace semanas golpean al gobierno de Rodrigo Paz. Incluso definió las movilizaciones como una “sublevación del pueblo” y reclamó que se convoquen a nuevas elecciones en un plazo de 90 días.

Desde el gobierno boliviano aseguran que detrás de las protestas existe un intento de desestabilización impulsado por sectores cercanos al exmandatario. En una entrevista con TN, Rodrigo Paz afirmó que “Evo Morales quiere volver al poder a cualquier costo” y acusó a grupos vinculados al expresidente de promover bloqueos y hechos violentos para generar caos político y económico. “No vienen a dialogar, vienen a bloquear y generar daño”, sostuvo el mandatario, que además vinculó parte de esas movilizaciones con recursos provenientes del narcotráfico.

Mientras tanto, Morales continúa manteniendo influencia sobre sectores indígenas, sindicatos y organizaciones cocaleras que históricamente fueron su principal base política. Y aunque ya no tenga el mismo poder institucional que durante sus años de gobierno, la actual crisis volvió a mostrar que sigue conservando capacidad de movilización y peso dentro del escenario político boliviano.

Futuro de Bolivia

Lo que ocurra en las próximas semanas puede terminar definiendo buena parte del rumbo político de Bolivia en los próximos años. La crisis actual no solo refleja un conflicto económico o social, sino también una disputa mucho más profunda sobre qué modelo político y económico debería seguir el país después de casi dos décadas marcadas por el dominio del MAS.

Rodrigo Paz, por ahora, mantiene legitimidad institucional y respaldo internacional como presidente electo democráticamente. Varios gobiernos de la región y organismos internacionales continúan reconociendo a su administración como la autoridad legítima del país, mientras que dentro del Congreso todavía conserva apoyo suficiente para sostener parte de su agenda política y económica.

Sin embargo, el gobierno enfrenta crecientes dificultades para contener las protestas y estabilizar la situación social. Las medidas de ajuste económico generaron rechazo incluso en sectores que inicialmente habían acompañado a Paz como una alternativa moderada después de años de gobiernos vinculados al MAS. A eso se suma la dificultad para recuperar el control de varias regiones donde los bloqueos continúan afectando la circulación, el abastecimiento y la actividad económica.

Por ahora, el escenario sigue completamente abierto. Si el gobierno logra contener la crisis y mantener apoyo político, Paz podría consolidarse como el dirigente que terminó definitivamente con el ciclo político de Evo Morales. Pero si las protestas continúan creciendo y el desgaste económico se profundiza, el conflicto podría abrir nuevamente espacio para que sectores cercanos al expresidente recuperen protagonismo dentro de la política boliviana.

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Máximo Hoch