El avance de la AfD en Alemania: crisis en la CDU y grietas en el Brandmauer

Tras consolidarse en el este con la victoria en las elecciones generales de 2025, la Alternativa para Alemania (AfD) logró en septiembre de 2026 lo que ningún partido de ultraderecha había conseguido desde la Segunda Guerra Mundial: ganar dos elecciones regionales consecutivas. El 6 de septiembre arrasó en Sajonia-Anhalt con 43,8% de los votos, y el 20 de septiembre se impuso en Mecklemburgo-Pomerania Occidental con 38%. Hoy, las encuestas federales la ubican como primera fuerza nacional, con 27–29% de intención de voto, por encima de la CDU (Unión Demócrata Cristiana) del canciller Friedrich Merz (PolitPro, 2026; Hansen & Olsen, 2026), representando un dilema enorme para el partido de centroderecha, ya que se encuentra atrapado entre seguir excluyendo o negociar con la AfD.
Sin embargo, estos números no hacen que el partido pueda gobernar efectivamente, ya que desde 2021 rige como normativa entre todos los partidos el “Brandmauer”, que consta de una exclusión total de formaciones de gobierno hacia la Alternativa para Alemania, así como el rechazo automático de sus propuestas legislativas, también conocido como “cerco sanitario”. Anteriormente no era un problema de gran magnitud al no tener la AfD grandes números como para suponer alguna dificultad en la formación de un gobierno que los pueda excluir. No obstante, han empezado a crecer lo suficiente como para empezar a ocasionar problemas de formación de gobierno al estar ellos aislados del resto de partidos, como pudimos ver este mes en Sajonia-Anhalt, que se quedaron a 3 escaños de la mayoría, mientras la CDU, que durante décadas dominó la política alemana, se desploma de 37,1% (2021) a 17,2% en ese mismo estado (DW, 2026; El País, 2026). En Mecklemburgo-Pomerania, la historia se repite: la AfD alcanza 38%, más del doble que hace cinco años, y la CDU registra su peor resultado en décadas (El Independiente, 2026).
La crisis de la CDU de Merz no es solamente electoral, sino de identidad. Merz defiende públicamente el “Brandmauer”, pero la realidad local cuenta otra historia. El 24 de septiembre, en la pequeña ciudad de Heidenau (Sajonia), concejales de la CDU y la AfD votaron juntos para impedir la instalación de nuevas Stolpersteine, las placas que conmemoran a las víctimas del Holocausto en las calles alemanas (DW, 2026; Reuters, 2026). La decisión, aprobada con 13 votos a favor y 6 en contra, desató una tormenta: organizaciones judías, activistas y hasta dirigentes nacionales de la CDU calificaron el episodio como una "ruptura de confianza" (El Debate, 2026; CNN, 2026).
Heidenau no es un caso aislado, sino un síntoma. Muestra que el Brandmauer puede mantenerse como norma oficial en Berlín y, al mismo tiempo, erosionarse en los municipios del este. Para los votantes de la CDU, el mensaje es confuso: sus líderes nacionales dicen "no negociamos con la AfD", pero sus concejales locales votan con ella en temas sensibles como la memoria del Holocausto. Para la AfD, en cambio, el mensaje es claro: cada acuerdo local, por pequeño que sea, la acerca un paso más a la normalización política (El Confidencial, 2026).
La pregunta relevante es: ¿cuánto tiempo puede la CDU mantener el aislamiento sin copiar parte de la agenda de la AfD o sin negociar de manera indirecta con ella? A diferencia de Fratelli d'Italia, que logró institucionalizarse mediante el acceso al gobierno en Italia (2022), o Vox, que consiguió influencia a través de pactos autonómicos en España, la AfD enfrenta un cordón sanitario más rígido (Meloni & Bordignon, 2024; Alonso & García, 2025). Sin embargo, su estrategia de "asalto institucional" está funcionando: gana elecciones, presiona a la CDU y obliga a los demás partidos a reorganizarse en torno a su presencia.
Al final, el avance de la AfD no es solamente un problema electoral para la CDU: es un desafío existencial que pone en cuestión las reglas de juego de la democracia alemana. Tres conclusiones se desprenden de lo ocurrido en las últimas semanas. Primero, la AfD ya no depende de problemáticas pasajeras: su arraigo en el este responde a factores estructurales: desconfianza en las élites, sensación de abandono y brechas económicas que no se resuelven con medidas cosméticas (Siebel et al., 2026; Arzheimer & Berning, 2026). Segundo, el Brandmauer sigue vigente como norma nacional, pero su erosión local es inevitable mientras la CDU no logre recuperar votantes sin copiar la agenda de la AfD: cada acuerdo municipal, por pequeño que sea, normaliza a la extrema derecha y debilita la coherencia del cordón (El Confidencial, 2026; DW, 2026). Tercero, la paradoja actual (la AfD gana, pero no gobierna) tiene un límite: si el partido alcanza la mayoría absoluta en algún estado o si la CDU decide flexibilizar el aislamiento para formar mayorías, el escenario cambiará de una forma irreversible.
¿Puede la centroderecha alemana contener a la extrema derecha sin convertirse en ella? ¿O el precio de mantener el Brandmauer será perder el poder en el este y, eventualmente, en todo el país? La CDU enfrenta tres opciones, ninguna inocente: competir con la AfD en su propio terreno (riesgo de perder identidad centrista), mantener el aislamiento sin recuperar votantes (riesgo de irrelevancia electoral) o negociar indirectamente mediante acuerdos locales (riesgo de legitimar a la AfD sin obtener rédito). La respuesta a este dilema definirá no solo el futuro de la CDU, sino también la salud de la democracia alemana en las próximas décadas.
Referencias
- Alonso, S., & García, J. (2025). Vox and the politics of coalition in Spain: From protest to pragmatic influence. West European Politics
- Arzheimer, K., & Berning, C. (2026). The AfD and its Electoral Persistence in Eastern Germany. German Politics
- CNN. (2026, 26 de septiembre). Outrage as East German town bans Holocaust 'stumbling blocks'
- DW. (2026, 20 de septiembre). Elecciones en Alemania: se confirma avance electoral de AfD. Deutsche Welle
- DW. (2026, 25 de septiembre). AfD, CDU ban new Holocaust 'stumbling stones' in Heidenau.
- El Confidencial. (2026, 4 de septiembre). Anatomía de la caída del 'Brandmauer': el cordón contra AfD que destrozó la política de Alemania.
- El Debate. (2026, 30 de septiembre). La CDU de Merz y la AfD prohíben colocar nuevas piedras conmemorativas del Holocausto en la ciudad de Heidenau.
- El Independiente. (2026, 20 de septiembre). La extrema derecha se impone en Mecklemburgo-Antepomerania, la CDU se hunde y Die Linke gana en Berlín.
- El País. (2026, 20 de septiembre). La extrema derecha se dispara en las elecciones regionales alemanas y agrava la crisis del partido de Merz.
- Hansen, M. A., & Olsen, J. (2026). The Alternative for Germany (AfD) and the 2025 Federal Election: Radicalised, Resilient, and Regionally Entrenched. En R. Campbell & L. K. Davidson-Schmich (Eds.), The 2025 German Federal Election. Palgrave Macmillan.
- Meloni, G., & Bordignon, F. (2024). The radical right in government: Italy's Fratelli d'Italia and the normalization of post-fascism. South European Society and Politics
- PolitPro. (2026, 30 de septiembre). Encuestas electorales Alemania | Sondeo de voto y Tendencia
- Reuters. (2026, 25 de septiembre). East German town bans future Holocaust memorial plaques.
- Siebel, H., Horozoğlu, G., & Kessels, U. (2026). How to explain the German East–West divide in support of a populist radical right party (AfD): Mapping socioeconomic, psychological, and cultural explanatory factors from a demand-side, voter-level perspective. Frontiers in Sociology, 11, 1759913.
