La Reforma Universitaria de 1918 dio lugar a la emergencia de nuevos actores políticos en tanto habilitó la conformación de espacios de debate, organización y disputa ideológica en el ámbito universitario. Hasta ese momento, el acceso a la educación superior era limitado porque las universidades funcionaban, en gran medida, como instituciones orientadas a la reproducción de élites y de un orden conservador.
El proceso reformista originado en Córdoba nace en un contexto de creciente movilización estudiantil frente a universidades con estructuras académicas que se consideraban obsoletas. Las demandas incluyeron la modernización de planes de estudio, la democratización del gobierno universitario y la ampliación del acceso. El gobierno de Hipólito Yrigoyen acompañó y apoyó este proceso, lo cual permitió transformaciones significativas.
Los resultados del proceso reformista y los meses de huelga fueron, entre tantos, la instauración del cogobierno universitario, la autonomía institucional, la libertad de cátedra y un mayor vínculo de la universidad con las problemáticas sociales. Asimismo, la Reforma trascendió el ámbito local y proyectó su influencia en otros países de América Latina.
Esto permitió que, hasta la actualidad, la universidad sea un espacio donde distintas corrientes políticas -desde el radicalismo hasta el peronismo y las izquierdas- tengan una presencia sostenida en los ámbitos de representación estudiantil. En este sentido, la universidad pública ha funcionado, desde la Reforma, como un espacio de disputa entre proyectos políticos diversos.
A lo largo del siglo XX, estas corrientes encontraron en la universidad un ámbito privilegiado de inserción y construcción política. En los años posteriores a 1918, el reformismo universitario, vinculado al radicalismo, predominó en la organización estudiantil y en la defensa de sus principios. A partir de 1940, con el avance del peronismo, se produjeron transformaciones como la ampliación del acceso -a partir de la gratuidad universitaria- y tensiones con los sectores reformistas. Posteriormente, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, las corrientes de izquierda adquirieron una presencia significativa en el movimiento estudiantil, en un contexto de creciente politización y polarización.
Estos procesos no se desarrollaron de manera lineal debido a las sucesivas interrupciones del orden democrático. En este marco, se produjeron episodios de fuerte movilización social, como el ‘Cordobazo’, una protesta masiva contra la dictadura que contó con la participación de estudiantes y trabajadores. Es que las dictaduras militares llevaron a cabo la intervención de las universidades, la suspensión de los centros de estudiantes y la persecución de la militancia, incluyendo la desaparición de estudiantes durante la última dictadura militar. Asimismo, hechos como ‘La Noche de los Lápices’ ilustran el alcance de la represión. Sin embargo, el retorno de la democracia en 1983 permitió la reactivación de estos espacios.
Distintos análisis recientes destacan la relevancia del ámbito universitario como espacio de socialización política y como canal de construcción del voto joven. Sectores vinculados a La Libertad Avanza retoman esta lectura y promueven la inserción de nuevas agrupaciones estudiantiles en universidades para poder consolidar su presencia a largo plazo.
Esta estrategia también se vincula con el protagonismo que adquiere el electorado joven en el escenario político. Diversos estudios señalan que se trata de un segmento en proceso de formación de identidades políticas, lo que lo convertiría en un espacio relevante para construir adhesiones y lealtades partidarias en el mediano plazo. Por ello, estas iniciativas han comenzado a organizarse sistemáticamente, con presencia en instituciones del país y el desarrollo de estrategias orientadas a competir en elecciones estudiantiles.
Estas agrupaciones, entre las cuales destaca Universitarios por la Libertad, estructuran sus propuestas en torno a ejes como: la crítica al funcionamiento administrativo de las universidades, la demanda de mayor transparencia en la gestión y la promoción de reformas que modernicen el sistema, enfatizando en un mayor vínculo con el privado y la actualización de los planes de estudio.
Todo este escenario se enmarca en un contexto en el que la cuestión del financiamiento universitario ha devenido central en la agenda pública. Dado que el sistema de educación superior depende en gran medida del presupuesto estatal, las condiciones de funcionamiento de las universidades -incluyendo salarios docentes, infraestructura, investigación y políticas de bienestar- se ven directamente afectadas por las decisiones de política económica.
La discusión gira en torno a la asignación de recursos, la sostenibilidad y el rol que el Estado debe adoptar respecto de la educación superior. Por un lado, actores del ámbito universitario enfatizan en la necesidad de garantizar el financiamiento como condición necesaria para sostener la educación pública. Por otro lado, desde sectores del gobierno nacional, encabezados por Javier Milei, se han planteado cuestionamientos vinculados a la eficiencia del uso de los recursos y a la necesidad de profundizar los mecanismos de auditoría.
Es decir que estas disputas atraviesan a las autoridades, personal no docente, estudiantes y a los espacios de militancia. Las posiciones políticas dentro de las universidades no expresan meras orientaciones ideológicas sino también una preferencia respecto de las condiciones materiales que permiten el funcionamiento cotidiano de las universidades.
A modo de cierre
La universidad pública, gratuita y de calidad continúa funcionando como un espacio privilegiado de socialización política y de disputa entre proyectos diversos.
La emergencia de sectores vinculados a La Libertad Avanza se inscribe en esta amplia trayectoria donde distintos espacios políticos han buscado construir representación en el ámbito universitario. Esto responde a las intenciones de Javier Milei de ampliar su llegada a los sectores jóvenes.
La persistencia de debates en torno al financiamiento, el rol del Estado y las formas de organización estudiantil refuerzan el carácter político de la vida universitaria en la medida en que expresan distintas posiciones sobre cómo debe sostenerse y organizarse el sistema universitario.
Universidad de Buenos Aires. (s. f.). UBA Noticias. https://www.uba.ar/ubanoticias/noticias/387
Chmois, D. (2026, abril 1). El brazo universitario de La Libertad Avanza: clave para ordenar el voto joven, pilar del mileísmo. El Economista. https://eleconomista.com.ar/politica/el-brazo-universitario-libertad-avanza-clave-ordenar-voto-joven-pilar-mileismo-n93801
Graciano, O. (s. f.). La Reforma Universitaria entre pasado y presente. Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU). https://www.coneau.gob.ar/archivos/publicaciones/100-anios-Reforma-Universitaria/tomo1/Tomo1-12-Osvaldo-Graciano.pdf
Perfil. (2026). Las universidades denuncian que el presupuesto 2026 ajusta aún más los fondos para la educación superior. https://www.perfil.com/noticias/politica/las-universidades-denuncian-que-el-presupuesto-2026-ajusta-aun-mas-los-fondos-para-la-educacion-superior.phtml